Filogénesis del lenguaje.
Evidencia en otras especies: Algunos primates muestran habilidades básicas de comunicación, pero no lenguaje como tal. Esto sugiere que el lenguaje humano es una capacidad única, aunque con raíces evolutivas compartidas.
Aunque los primates no usan lenguaje como los humanos, si tienen sistemas de comunicación complejos, especialmente a través de señales visuales, posturas, expresiones faciales y gestos.
Nuestros antepasados ya se comunicaban, pero no con palabras, si no con gestos, sonidos, y expresiones para decir cosas simples como "peligro" o "comida". Algunas teorías dicen que el lenguaje empezó con gestos de las manos, sonidos parecidos a cantos, esto para trabajar en equipo, para coordinar acciones como la caza o crianza compartida.El lenguaje no solo sirve para comunicar, sino que moldea el pensamiento humano y permite la transmisión de la cultura, el pensamiento abstracto, la planificación a largo plazo y la construcción de sociedad complejas.
A lo largo de las últimas décadas, observar a nuestros parientes cercanos(monos y grandes simios) se ha convertido en una auténtica ventana al pasado para reconstruir cómo pudo nacer el lenguaje humano.
Los monos vervet, por ejemplo, emiten tres llamadas de alarma distintas: una para águilas, otra para serpientes y otra para leopardos. Cada vocalización provoca una reacción específica del grupo (mirar al cielo, subirse a un árbol o buscar cobertura en la maleza). Esto demuestra que la asignación arbitraria de un sonido a un referente externo ya existía millones de años antes de Homo sapiens.
En los grandes simios encontramos todavía más flexibilidad. Chimpancés y bonobos combinan chillidos, gruñidos y jadeos en secuencias que comunican no solo “hay comida”, sino cuánta hay o qué tan sabrosa la consideran. Esa capacidad de mezclar señales apunta a un estado intermedio entre llamadas fijas y una auténtica combinatoria productiva.
La prueba más reveladora de intencionalidad la ofrecen sus gestos. Un chimpancé puede extender la mano para pedir acercamiento, repetir el gesto hasta lograr la meta y, si el destinatario no reacciona, cambiar de estrategia: quizá toque suavemente el hombro o entregue una hoja como “regalo”.

Comentarios
Publicar un comentario