Adquisición y desarrollo de la lengua.
Objeto de estudio 2
La adquisición de la lengua es el proceso natural espontáneo y progresivo por el cual los niños aprenden su lengua materna. Comienza desde los primeros meses de vida, a través de la escucha, la observación y la interacción con su entorno.
Durante este proceso, los niños no necesitan una enseñanza formal, simplemente al estar expuestos al lenguaje, comienzan a reconocer sonidos, formar palabras y construir frases cada vez más complejas.
El desarrollo del lenguaje se refiere a la evolución continua de esa lengua adquirida. A lo largo del tiempo se va ampliando el vocabulario, mejorando su pronunciación, aprendiendo a usar reglas gramaticales y adaptar la forma de hablar según el contexto.
Principales teorías que la explican
Teoría innatista (Chomsky): Cree que los niños nacen con una capacidad natural para aprender el lenguaje. Según esta, tenemos una gramática universal en el cerebro que nos permite aprender cualquier idioma sin necesidad de regla complejas.
Teoría conductista (B.F Skinner): Dice que los niños aprenden el lenguaje a través de recompensas y castigos. Es decir, imitando lo que escuchan de sus padres y luego recibiendo elogios o correcciones.
Teoría interactiva (Lev Vygotsky): Según Vigotsky, el lenguaje se aprende mejor interactuando con los demás, especialmente con adultos o compañeros más capacitados. El entorno social juega un papel muy importante, ya que los niños aprenden a través de la interacción y el apoyo de quienes los rodean.
Teoría constructivista (Jean Piaget): Cree que el lenguaje se desarrolla junto con el pensamiento. Según él, los niños no solo imitan, sino que construyen su lengua mientras resuelven problemas y entienden el mundo que los rodea.
La adquisición del lenguaje es un proceso natural que se explica desde distintas teorías. Aunque cada una resalta aspectos diferentes (biológicos, sociales, cognitivos), todas ayudan a entender cómo los niños logran comunicarse desde pequeños.
1. Escritura presilábica (garabateo con intención)
El niño traza líneas o círculos sin relación estable con los sonidos, pero ya “juega” a escribir un mensaje. Comprende que la escritura representa lenguaje, aunque aún no sabe cómo.
2. Escritura silábica
Empieza a vincular cada sílaba oral con una letra o grupo de letras. Así, para “queso” puede escribir QO o SO; percibe la segmentación en sílabas, pero no en fonemas individuales.
3. Escritura silábico‑alfabética
Combina el principio anterior con algunas correspondencias fonema‑grafema: KSO o QSO para “queso”. Todavía omite vocales o consonantes, pero ya muestra conciencia de sonidos sueltos dentro de la sílaba.
Representa todos los fonemas: queso. El niño ha interiorizado que cada sonido requiere un grafema (o dígrafo) y automatiza el trazado de letras.
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